El gato de Cheshire ¿de Lewis Carroll? ¡Miau!

 

Lo de “sonreír como un gato de Cheshire” es una expresión inglesa que equivale a reír o sonreír enseñando dientes y encías. Los aficionados a la literatura infantil lo asocian inmediatamente a Lewis Carroll (su verdadero nombre era Charles Lutwidge Dogson), autor de Alicia en el País de las Maravillas, en donde aparece el famoso gato de Cheshire, con su enigmática sonrisa y entablando charlas casi filosóficas con Alicia.

Esto es sabido por casi todo el mundo. Y también una gran parte de lectores atribuyen a Lewis Carroll la creación de dicho personaje y la frase, pero en eso están equivocados.

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Sonreír como un gato de Cheshire ya era de uso común en la sociedad inglesa bastante antes de que naciese Carroll. De hecho, este nació en 1.832 y la frase ya aparece en una especie de guía de proverbios publicada en 1.788.

En cuanto al gato en sí, hay una gran cantidad de teorías sobre su origen, y en alguna de ellas parece que se inspiró Lewis Carroll.

Por ejemplo, en la localidad de Cheshire había unos típicos quesos con la forma de un gato sonriendo y era costumbre el ir comiéndolos de forma que lo último que quedaba era la boca y la sonrisa. Eso explicaría perfectamente la actividad del gato en el libro de Alicia, que iba desapareciendo hasta verse únicamente su enigmática sonrisa. Lo que falta saber es quién fue antes, si el libro o los quesitos de Cheshire.

Otra opción es que Carroll se inspirase en una escultura en la torre de St Wilfrids Church, en Warrington, en el condado de Cheshire.

También podría haberse inspirado en una gárgola con esa apariencia en St Nicolas Church, n Cranleigh, donde su padre fue rector. O bien en la iglesia de St Peter, donde también su padre ejerció de rector entre 1843 y 1868.

Por último, también en la localidad de Cheshire hay o hubo el dibujo de un león para el escudo de armas de un noble, que fue tan mal dibujado por el artista, que parecía más un gato que un león. La coña marinera de los habitantes hizo famoso aquel león como “el gato de Cheshire”.

Quién sabe dónde se inspiró Lewis Carroll para su famoso gato pero, fuese donde fuese, no quita ni un ápice de mérito a la genial obra de “Alicia en el País de las Maravillas” y su segunda parte “A través del espejo”.

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