Cartageneros y cartagenericos: Martz Schmidt

Continúo con otro capítulo de la serie “Cartageneros y cartagenericos”. Hoy: Martz Schmidt.

Es otro cartagenero más que me habría gustado mucho conocer, pero no pudo ser. Se llamaba Gustavo Martínez Gómez, aunque era y es mucho más conocido como Martz Schmidt, dibujante de cómics, muralista, publicista, escenógrafo y activista cultural.

Nació en el barrio de Santa Lucía el 3 de Julio de 1922 y murió en Elche, donde vivía (o en Barcelona, no está claro) el día de la cabalgata de Reyes, 5 de Enero, de 1998.

Sus primeros estudios los cursó en las Escuelas Graduadas de Cartagena, creadas por su tío Enrique Martínez Muñoz, diputado en cortes. Luego hizo el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Cartagena para pasar luego a la Universidad de Murcia a estudiar arquitectura, estudios que no acabó, para dedicarse a su auténtica vocación, las bellas artes. Fue discípulo del pintor cartagenero Vicente Ros y luego del ilustrador valenciano José Segrelles.

Con 27 años se marchó a Barcelona y empezó su carrera artística. Su currículum es extensísimo debido a las múltiples ocupaciones que ejerció. Hizo exposiciones de pintura, ilustró libros, colaboró con revistas nacionales y extranjeras, intervino en publicidad de cine, creó el estudio “La Buhardilla” en el palacio Solferino, desde donde fundó el primer Teatro Circular de España. Creó los decorados para las diferentes obras que representó dicho teatro. Pintó murales y vidrieras emplomadas para diversas capillas, iglesias, castillos… tanto en España como en el extranjero.

Martz Schmidt, padre del Sheriff Chiquito, entre otros.
Martz Schmidt, padre del Sheriff Chiquito, entre otros.

La lista de premios recibidos es interminable y no la voy a reproducir aquí. Me limitaré a reseñar que los primeros los recibió en Cartagena: Primer premio de acuarela, en 1943, en una exposición de artistas noveles celebrado en Santa Lucía, Primer premio de dibujo, en 1944, en una exposición de artistas locales, celebrada en el palacio de Aguirre. Premio Extraordinario en 1945 del Ayuntamiento de Cartagena por su obra “La Torre de Babel” , Primer premio de pintura al óleo en 1946 en la exposición “Inmaculada Concepción”, Primer premio de pintura mural en 1948 por la obra “Ad Astra”, en el concurso para la decoración de la cúpula de la capilla de Nuestra Señora del Pilar de la Iglesia Basílica de Santa María La Nueva de Cartagena.

A partir de entonces, cuando se marcha de Cartagena, va recibiendo premios y distinciones en diferentes lugares, que no he podido ni querido contar por ser un trabajo bastante arduo.

En Cartagena volvió a recibir premios y homenajes después de haberse consagrado ya como artista, y esos, por ser de mi ciudad, sí los enumero: En 1987 recibió el Trofeo Mesa Café de manos del senador cartagenero Ramón Alonso Luzzy; también en 1987 recibió la placa de plata de la ciudad de Cartagena de manos del alcalde cantonal Antonio Vallejo; en el mismo año 1987 se celebró por la Concejalía de Juventud y Educación una “Exposición-Homenaje a Martz Schmidt” en el antiguo Teatro Principal; recibió en 1989 la Medalla Laureada Cantonal otorgada por el PCAN; en 1991 se realizó una nueva “Exposición-Homenaje a Martz Schmidt” por la Concejalía de Juventud, recibió el trofeo Socio de Honor del Centro de Iniciativas y Turismo de Cartagena en 1991, fue nombrado “Príncipe de Mastia” en 1992 y recibió el Diploma de Honor Príncipe de Mastia del Estado Mayor Carthaginés por las fiestas de Carthagineses y Romanos.

Y ahora paso a su obra como dibujante de cómics, por la que es más conocido, y que siempre cultivó con maestría y afán.

A partir de 1948, en que llegó a Barcelona y entró a trabajar para Ediciones Clíper, creó los personajes siguientes (en negrita destaco los que tuvieron más aceptación y se reprodujeron más tiempo o en más sitios):

Clíper

(1948) Toribio; (1948) Los Mellizos; (1949) Douglas, el gato; (1949) El Doctor Cascarrabias; (1949) El gatito; (1949) Las aventuras de María Rosa; (1949) Lilí y Loló.

 Bruguera

A partir de 1951 trabajó para Editorial Bruguera, donde desarrolló la mayor parte de su producción, hasta que cerró ésta en 1985.

Sus creaciones en estos años fueron:

(1951) Don Usurio; (1951) Don Danubio, personaje influyente; (1951) En serio y en broma –con otros autores; (1951) Daisy; (1951) Luzbelina; (1951) Prudencio; (1951) ¡Cómo está el servicio! – Con Cifré; (1952) Chistes cazados a lazo – con otros autores; (1952) Martita; (1952) Sófocles; (1953) El doctor Cataplasma; (1954) Polly; (1955) Babalú; (1956) Anastasia Cazuela; (1957) Pinocho  – continuado por otros autores; (1957) Rasputín; (1957) Troglodito; (1959) Paco Cohete, investigador zoquete; (1959) El profesor Tragacanto y su clase que es de espanto; (1961) Polvorilla, traviesa modistilla; (1961) Sissi; (1962) La pandilla Cu-Cux Plaf; (1962) El sheriff Chiquito, que es todo un gallito; (1964) Don Trilita; (1966) Pepe K.O.; (1972) Doña Urraca en el castillo de Nosferatu; (1978) Camelio Majareto;

Poco antes del cierre de Bruguera se marchó a Grijalbo y poco después a Ediciones B, que “heredó” las publicaciones de Bruguera. En esta etapa publicó:

Grijalbo – Ediciones B

(1985) Cleopatra, reina de Egipto, (con guiones ajenos); (1986) Deliranta Rococó (con guiones propios y ajenos); (1987) El mago oscuro; (1988) Insegurini (con guiones propios y ajenos).

Algunos detalles curiosos a destacar es que cuando murió Jorge, el creador de Doña Urraca, en 1960, la continuó inicialmente su hijo, el gran Jordi Bernet y después a Torá. A Martz Schmidt se le encargó tiempo después. Y de Doña Urraca en el castillo de Nosferatu es de destacar que a este personaje lo liquidó la censura y no pasó de la página 24 porque en esta historia aparecían Las Hijas De La Noche, unas vampiresas que eran muy sexys, demasiado, a ojos de los censores, para el público infantil al que iba dirigido el cómic.

Primera aparición de las "excesivamente sexys" Hijas de la Noche.
Primera aparición de las “excesivamente sexys” Hijas de la Noche.

Martz Schmidt siempre mantuvo contacto con su ciudad, de la que hacía gala. Y en sus últimos tiempos de actividad creó el Equipo Martz-Schmidt, integrado totalmente por dibujantes cartageneros, que eran Rogelio, Dioni, Rosique y Ardil. Este equipo se encargó de dibujar durante un cierto tiempo, más bien breve, historietas de sus personajes más exitosos.

A todo esto, aún no he dicho que su seudónimo, Martz Schmidt, viene de contraer su propio apellido Martínez y unirle el apellido de uno de sus abuelos, de origen alemán. Empezó firmando como Martz Schmidt pero acabó con Schmidt. Simplemente.

Firma de Martz Schmidt
Firma de Martz Schmidt

Nunca conocí a Martz Schmidt, y bien que lo lamento. Ni siquiera supe que era cartagenero hasta ya mayorcito yo. Sin embargo mi relación con su obra fue casi desde siempre. El personaje al que le tengo más cariño es el Sheriff Chiquito y quien más me impactó fue la pandilla Cu-Cux-Plaf. Y todo tiene su explicación, claro.

El Sheriff Chiquito, que es todo un gallito.
El Sheriff Chiquito, que es todo un gallito.

Chiquito empezó a publicarse en las contraportadas de El Jabato, que era el cómic que yo leía religiosa y semanalmente (además de El Capitán Trueno y Pequeño Pantera Negra). De esa forma se introdujo aquel sheriff en mi vida, me acostumbré a él y ya no pude sacarlo de mí. Lo he dibujado acompañando a su creador por ese cariño especial que le tengo.

Y el mismo año que el Sheriff, empezó a publicarse la Pandilla Cu-Cux-Plaf, también como contraportada de otro cómic serio, en este caso El Teniente Negro, que yo no compraba, porque no tenía presupuesto para tanto, pero mi primo sí, y me lo pasaba. Aquella historieta no era de las que empezaban y terminaban en el mismo número; era seriada, y además era de misterio y suspense, otra de mis aficiones. Y te dejaban siempre con el alma en vilo hasta la semana siguiente, para ver quién era el malvado Fantomas Pérez. En mi colección de cómics ocupan un lugar destacado tanto la Pandilla Cu-Cux-Plaf como el Sheriff Chiquito.

La primera página de La Pandilla Cu-Cux-Plaf.
La primera página de La Pandilla Cu-Cux-Plaf.

Y en mi corazón de dibujante frustrado y de cartagenero ocupa también un lugar preferente Martz Schmidt.

 

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