Contaminación

Contaminación: “Contagio, corrupción, alteración, perversión, etc., son sinónimos de contaminación. Por las circunstancias que rodean la época en que vivimos, asociamos, inmediatamente, la palabra contaminación con chimeneas humeantes y mareas negras. Por no hablar de política, inmobiliarias, subvenciones y similares. El plano que más nos preocupa, quizás porque es el más arraigado en el hombre, es el físico y de ahí que toda la contaminación que vemos es física, pero no es así.

 El hombre, como casi todo el mundo perfectamente ignora, se compone, en esencia, de 3 grandes planos: físico, emocional o astral e intelectual o mental; y a cada uno de ellos le afecta el entorno en que se mueve, y cuando ese entorno es hostil, contamina a cada uno de esos planos, si nosotros no lo evitamos.

 Contaminación física

En primer lugar, no hemos de caer en el error de considerar al hombre como único agente contaminante. La Naturaleza también contribuye al deterioro del medio ambiente. Géiseres, lluvia (conteniendo sal, sulfato de sodio, compuestos de calcio, etc.), ríos que arrastran sales y sedimentos convierten a lagos, como por ejemplo el Gran Lago Salado de EE.UU., que antes era dulce, en una laguna hoy diez veces más salada que el mar. El Mississipi vuelca en el golfo de México 2 millones de toneladas de sedimentos por día, equivalente a 40.000 vagones de carga. Como último ejemplo, sepamos que sólo en 3 erupciones (Krakatoa, 1.883; Katmai, 1.912; Hekla, 1.947) se descargó en la atmósfera una cantidad de polvo, cenizas y gas superior a la atribuida a TODA la actividad humana. La diferencia estriba en que la contaminación producida por el hombre, si bien menor globalmente, es mucho más importante en contextos locales y, lo que peor, en muchos casos es irreversible.

Esta contaminación “natural” no es excesivamente preocupante ya que forma parte de un proceso evolutivo del planeta. Todos los cuerpos celestes tienen un período de vida determinado y la Tierra también llegará a ese fin, dentro de millones de años. Suponen los astrónomos que hace 3.000 millones de años la situación de la Luna era que la actual de la Tierra y hace 1.000 millones, en Marte habían océanos y continentes como ahora en nuestro planea. Dentro de miles de millones de años, el aspecto de la Tierra será similar al actual de Marte. Los desiertos terrestres avanzan a razón de 5 millones y medio de hectáreas anualmente, lo que quiere decir que la Tierra pierde cada año un espacio habitable igual a la superficie de Extremadura y Galicia juntas. Pero, como decíamos, esta degradación natural del planeta forma parte de su evolución y causa de su envejecimiento. Sin embargo, la contaminación humana, muy intensa e irreversible en zonas muy datar minadas lo que hace no es envejecer al planeta, sino enfermarlo.

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Superficie de Marte

La contaminación atmosférica deteriora monumentos pétreos debido a los venenos corrosivos que contiene !Qué no hará con los pulmones! Hay ciudades en las que sólo el tráfico automovilístico vuelca diariamente de 10 a 11 toneladas de monóxido de carbono. También debido a los coches, los habitantes de ciudades respiran cada día una cantidad de plomo 20 veces superior a la normal, y el plomo se deposita en los huesos, no siendo eliminable de ninguna manera. Los rayos solares, tan necesarios para la vida, son ya ocultados perennemente en algunas zonas industriales a causa de los humos. Cada vez que un avión surca el aire, vierte una cantidad de gas venenoso equivalente al tránsito de mil automóviles.

 La contaminación acuática no queda a la zaga. Los vertidos en ríos y mares por parte de industrias siderúrgicas, refinerías, centrales nucleares, etc. ocasionan auténticos estragos en fauna, flora, etc. habiendo ocasionado ya la extinción de algunas especies. Los residuos cloacales en los que prosperan las bacterias, descargados en los ríos, contaminan la vida acuática haciéndola portadora de enfermedades.

 Otra modalidad de contaminación es la sonora; a las discotecas ya comienza a llamárselas “fábricas de sordos”. Contra los 10 decibelios del viento entre las hojas y los 20 decibelios de las voces, volúmenes de ruido normales para el hombre, se alzan los 90 producidos por el tránsito, los 100 decibelios del martillo neumático, los 130 de las guitarras eléctricas y los 140 de los despegues y aterrizajes de aviones. La enfermedad se produce por encima de 85 decibelios.

 Cabría hablar de más contaminaciones como herbicidas, insecticidas, antibióticos, vacunas, aditivos químicos alimenticios, pero sería hacer excesivo hincapié ya en algo que está en la mente de todos. Es muy conveniente ver algún documental como “El mundo según Monsanto” , disponible en Youtube.

 Contaminación emocional:

Esa contaminación física que hemos visto penetra en el hombre a través de sus sentidos (vista, oído, olfato, etc.) y pasa a otros planos más sutiles. El hombre es una unidad y está totalmente interrelacionado en sus distintas partes y planos repercutiendo unos en otros. El estrés famoso de actualidad es una alteración de nuestro estado normal emocional y está ocasionado por agentes contaminantes como puedan ser el ruido, la luz, el alcohol, el tabaco, la alimentación inadecuada, etc.

 Las psicosis de catástrofes, epidemias, fines del mundo varios, son nuevas muestras de contaminación emocional que llevan al hombre a un estado anormal (ansiedad, angustia, histeria, etc.). Las causas de este tipo de contaminación pueden ser noticias, imaginación, sentimientos de frustración, etc.

 Aunque este tipo de contaminación tiene su propia naturaleza emocional, se ve favorecida por la existencia de la física y de la mental.

 Contaminación mental: Si hubiese que establecer un orden entre los tres tipos de contaminación resultaría imposible ya que, hay que insistir, al formar un todo los tres planos, una es causa y, al mismo tiempo, efecto de la otra.

 Ese excesivo cansancio emocional puede desembocar en enfermedades psíquicas y mentales. De la misma forma que, un insuficiente desarrollo mental puede hacernos más débiles ante agentes externos y llevarnos a alteraciones de tipo emocional y física.

 Contaminación mental

La contaminación mental vendría de información errónea que hemos recibido, ideas condicionadas por intereses ajenos. La publicidad, en un tanto por ciento elevado, es un importante agente de contaminación mental. Terminamos condicionados e impulsados a consumir un determinado producto a causa de la machaconería con que se nos recomienda, pero sobre todo, si nuestra mente es débil e influenciable. Dicen que cada vez hay mejores críticos, pero también mayor número de personas sin criterio propio; esa falta de criterio nos hace blanco fácil de agentes contaminantes. Los tabúes, los prejuicios, las supersticiones, son corrupciones demuestra mente manipulada una veces por la ignorancia, el mayor de todos los males, y otras veces por los pocos escrúpulos.

 salvame

Contaminación mental: programas basura.

Las vibraciones que emitimos corresponden al estado que nos encontremos (física, emocional y mentalmente) y se transmiten a todo aquello y aquellos que nos rodean. De la misma forma, las vibraciones emitidas por fuentes externas llegan a nosotros; de nuestro propio desarrollo dependerá el que nos afecten o no, el que nos “contaminen” o no.

 Cómo luchar contra la contaminación

La forma de luchar contra la contaminación es superándose cada uno individual e integralmente. Si hemos de pormenorizar, a cada tipo de contaminación le corresponderá un tipo de defensa distinto.

 El cuerpo humano está dotado de unos filtros (hígado, riñones, etc.) y órganos excretores que se encargan de neutralizar o expulsar las sustancias patógenas que ingerimos, pero tienen un cierto límite que cuando se sobrepasa, dejan de funcionar correctamente y sobreviene la enfermedad. Si estos órganos han de luchar contra un número enorme de enemigos, como se vio antes, lo menos que hemos de hacer es no recargarlos más nosotros voluntariamente mediante drogas, alcohol, tabaco, alimentación tóxica, sedantes, estimulantes, etcétera. Junto con este primer paso, la práctica de un ejercicio adecuado a nuestra necesidad (no todos los ejercicios son buenos para todos) sería el complemento ideal para comenzar a eliminar toxinas y hacer nuestro cuerpo más fuerte frente a aquellos otros agentes patógenos que no podemos evitar, al menos individualmente.

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Actividad física, fuente de salud

La práctica continua de este deporte o ejercicio llevaría consigo una disciplina a seguir, lo cual ya sería algo importante que nos ayudaría a controlar nuestras emociones. Es más difícil controlar nuestras emociones que hacer un espectáculo de ellas, dice una famosa frase.

 Cosas tan sencillas como puedan ser la ducha de agua natural, nos ayudan a superar nuestros instintos y poco a poco vamos siendo dueños de nuestro cuerpo en lugar de que ocurra al revés. Disciplina sería la palabra síntesis que definiría el arma más eficaz contra la contaminación emocional. La práctica de la tolerancia hacia los demás, la flexibilidad y la no-violencia son también excelentes prácticas que nos ayudan a controlar nuestras reacciones animales, transmutándolas en sentimientos más elevados y sutiles, como corresponde a un ser que se llama a sí mismo civilizado.

Por último, para luchar contra la contaminación mental (la más peligrosa, sin el menor género de duda) hemos de fijar nuestro objetivo en la palabra SABER.

Hemos de aprender a discernir entre lo que nos conviene y lo que no, en lugar de encargárselo a otros el que decidan por nosotros. El desarrollo necesario vendrá por el estudio y la práctica. No es suficiente con aprender una cosa, hay que vivirla para que surta efecto. De nada sirve saber los efectos del tabaco si luego seguimos fumando. “La esencia del conocimiento es tenerlo para aplicarlo” decía Confucio. La mente consta de tres niveles: mente subconsciente, mente consciente y mente superconsciente (llamadas también instintiva, intelecto, y mente espiritual). La primera de ellas es poco más que lo que llamamos instinto en los animales y es lo que, generalmente, tenemos desarrollado. La segunda, el intelecto, es lo que, cuando se desarrolla, diferencia realmente al hombre del animal. La tercera, bastante lejana por ahora, correspondería a una especie de iluminación. Hemos de esforzarnos en ascender por esta escala, alejándonos de reacciones instintivas gracias a la razón, alejándonos de ideas prefabricadas por otros gracias a los propios frutos de nuestro estudio, alejándonos de las supersticiones y “cosas de toda la vida” por las que realmente nos convengan.

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