El trono de tinta

Me asombra y asusta y me asombra lo que publica (y lo que no publica) la prensa, especialmente la de papel. Aquello de lo que hay que enterarse por vías alternativas o escondido en las páginas más recónditas de esos periódicos que cada vez menos gente compra, y con razón.

 

La noticia del reo que iba o va, no lo sé, a ser crucificado y decapitado en Arabia Saudí, es uno de esos ejemplos. Alucinante.

 

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