En el pescado llevamos la penitencia

Mercurio, bifenilos policlorados, éteres difenílicos  polibromados, éteres difenílicos policlorados, hexaclorobenceno, dioxinas y furanos, y naftalenos policlorados, son algunas de las sorpresas que nos reserva el pescado azul.

También se puede hallar arsénico, cadmio, plomo e hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Y la presencia de tóxicos es mayor (generalmente) en el pescado criado en granjas que el procedente de mar abierto.

En España hay todavía menos conciencia que en otros países del problema de la contaminación del pescado que se come, en los cuales incluso hay carteles obligatorios advirtiendo de dicho problema en las propias pescaderías. Es especialmente preocupante la presencia de mercurio en el emperador (pez espada) y el atún.

Aquí seguimos sin querer saber y es un chiste malo, ya lo sé, y tiene poca gracia porque afecta a la salud, pero no podía resistirme a hacerlo: en el pescado llevamos la penitencia.

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