Gilipollas del desierto, la punta del iceberg

Todos los días me levanto diciéndome “a ver cuál es la gilipollez más grande de hoy” y este mundo de locos nunca me defrauda. Hace unos días fueron los señores de Dubai los que ganaron mi particular galardón de Gilipollas del Día. El de Gilipollas de la Semana lo otorga la revista El Jueves, siempre con buen criterio, pero yo tengo mi propio premio a diario.

Volviendo a Dubai, estos genios, como tienen mucho petróleo pero no tienen agua, han decidido llevarse icebergs de la Antártida y derretirlos en su desierto para hacer un vergel. Toma ya. Parece broma, pero no lo es.

El cambio climático y todas esas cosas se la sudan, y nunca mejor dicho con las temperaturas que tienen allí.

Hubo un pájaro al que se le ocurrió asar la manteca, se llamaba Montino, y dio lugar a la frase hecha “eso no se le ocurre ni al que asó la manteca”. Pues los dubaitíes han hecho bueno a Montino y su estupidez es aún mayor, y además de consecuencias planetarias.

Como decía Mariano José de Larra, “hay cosas que no tienen arreglo, y son las más”.

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