La efesemanía, acongojada

La efesemanía, acongojada. Así se quedó cuando se anunció el re-fichaje de Julien Fernandes de Sousa.

Se estaba terminando de formar el equipo, faltaban las piezas más importantes, un organizador de juego, un goleador, ya que se había prescindido o dejado escapar de elementos como Toché o Víctor Fernández. Se suponía que estaban dejando el plato fuerte para el final, todo el mundo estaba pendiente de las noticias, para ver quién o quienes eran la guinda del pastel.

Por eso, cuando se supo que el fichaje galáctico era traer, otra vez, y por decisión expresa del inefable presidente Paco Gómez, a Julien Fernandes de Sousa, la afición, la efesemanía, se quedó que si le pinchan no le sacan ni una gotica de sangre. La sangre se heló en las venas, y no era para menos. Aquel fue el síntoma definitivo del futuro negro que esperaba al equipo: la Segunda B. Y se cumplió.

 Julien

 

La guinda de aquel pastel

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