La rana hervida

Las ranas que se convirtieron en ovejas

Mucha gente se pregunta cómo es posible que nos vayan quitando todas las libertades con la excusa del «estado de alarma», al mismo tiempo que se pregunta cómo es posible que nadie haga nada por impedirlo. Y la mejor explicación es la de la rana hervida, que también es conocida por muchos pero no por todos. Para esos que aún no lo saben, vaya la explicación.

Si intentásemos hervir una rana viva, de golpe, no lo lograríamos. En el momento que percibiera el agua hirviendo, saltaría y escaparía. Pero si se pone en agua a temperatura ambiente, y esperamos a que el animal se tranquilice, no ocurre nada. Luego se va elevando poco a poco la temperatura del agua y el animal hasta se encuentra a gusto con la situación. Cuando aumentemos la temperatura definitivamente, el animal ya no tendrá fuerzas para oponerse, se quedará en la olla y, finalmente, hervirá.

La tele ayuda mucho a que las ranas estén contentas, con su fútbol cada día, con su sálvame de luxe, con sus hermanos mayores y grandes hermanos. Y las ranas cada vez más estúpidas, menos ranas y más ovejas.

Por eso el gobierno riega las televisiones con millones de «ayuda» y publicidad institucional.

Ya empieza a oírse el agua hervir pero, tranquilos, es el agua. La sangre ya no hierve en España. Eso era antes.

Una explicación más sofisticada pero menos graciosa que la de la rana (que además es falsa, porque ni las ranas se quedarían dentro de la olla) es la doctrina del shock.

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