Mariano Rajoy, the Ripper

Tras superar los seis millones de parados, que se dice pronto, Mariano Rajoy the Ripper, (el Destripador para los que sepan el mismo inglés que todos nuestros presidentes de gobierno), ya vuelve a coger el cuchillo porque se lo pide la voz de su amo… del norte. Para que se siga aplicando la misma medicina que tantos éxitos está teniendo con el enfermo. Las crisis económicas hay que solucionarlas «como Dios manda». Y, Alemania, es Dios.

El carnicero compostelano ataca de nuevo
El carnicero compostelano ataca de nuevo

Esta medicina se parece tanto, tanto a la que aplicaban muchos médicos en la Edad Media, aquella época oscura de ignorancia y superstición. Todo lo curaban a base de sangrías. Al enfermo siempre había que aplicarle sangrías y más sangrías, para extraerle todos los males del cuerpo, junto con la sangre, claro. Y a base de sanguijuelas, esos bichejos repugnantes que se encargan de extraer el líquido vital del cuerpo del moribundo, mientras ellos engordan y se ponen lustrosos. Las sanguijuelas, que tienen un nombre rarito en latín como era de esperar (hirudo medicinalis), también se les pueden conocer con otros nombres como asesores, tertulianos, cargos de confianza, liberados, apesebrados, y muchos otros.

Pues, nada, nada, a seguir aplicando sanguijuelas. Hasta que el enfermo muera. La culpa nunca será del médico ni de las sanguijuelas, sino de que la realidad se ha impuesto o de la herencia recibida.

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