Mi almendro, el ciclo de la vida

Almendro, un árbol que recoge perfectamente el paso de las estaciones. Al menos eso me lo parece a mí. Para eso es prunus dulcis ¿no?

Enero 2009

Hay un almendro cerca de donde vivo, bueno en realidad hay cientos de ellos, pero hay uno en particular que está muy, muy cerca de la salida de mi casa. Tan cerca que me lo encuentro cada vez que salgo y ya, a veces, hasta lo saludo. No me responde, claro, pero en su caso está justificado y no como algunos de mis vecinos, que sí pueden hacerlo pero no quieren y se limitan a gruñir cuando no tienen otra alternativa.

02-Febrero-2009

En Febrero, cuajadito de flores.

Decidí fotografiarlo un buen día, allá por 2009, era principios de mes, y hablando con mi amigo Gregorio, que es de los que sí saludan, además de ser experto en plantas medicinales y pasear mucho por el campo y el monte recogiéndolas, me sugirió que le tomase más fotos a lo largo del año e ir recogiendo la evolución del mismo. Me pareció buena idea. Dicho y hecho. En realidad, no fue dicho y hecho, me llevó un año hacerlo. Tomé una foto de mi almendro cada día primero de cada mes. Lo hice siempre desde el mismo punto, para lo cual hice unas marcas en el suelo. Durante el verano, en las vacaciones, me costó venir desde la playa expresamente para tomarle su foto, pero mereció la pena.

Mi almendro se merece todo. Si no me saluda es porque no puede.

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