Cabo de Palos mon amour

El pueblo veraniego de Cabo de Palos es un entrañable rincón del municipio cartagenero, que se adentra pronunciadamente en la mar, obligando a los buques de cabotaje a adentrarse de forma profunda en las aguas del Mediterráneo, cuando navegan desde el Levante español con rumbo hacia el sur o cuando, por el contrario, vienen desde el estrecho de Gibraltar con la proa puesta hacia los prósperos puertos de Valencia, Cataluña y aun de Francia.

Es un delicioso lugar para vivir durante los largos meses del estío ya que, presurosos, por allí cruzan todos los vientos de la rosa, por lo que los calores veraniegos se suavizan de día y de noche, proporcionando una grata y plácida estación de descanso con la mar siempre enfrente.

Un poco de historia

Allá por el siglo XV Cabo de Palos era un minúsculo caserío de pescadores. Lo habitaban unas gentes que salían a la mar a bordo de sus barquitos y regresaban al alba con sus capturas, que luego vendían en las zonas mineras de El Llano del Beal, El Estrecho de San Ginés y en la ciudad de La Unión, ya saben, minera y cantaora.

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El cabo de las tormentas

El Cabo de Buena Esperanza es como conocemos hoy a esa puntita de África que tan difícil es rodear (doblar) a los marinos. Por eso, como era toda una hazaña, cada vez que lo lograban, se ponían un pendiente. Algo parecido a las estrellas que se ponen los futbolistas en el escudo de la selección cuando ganan un mundial. Antes, ver a alguien con muchos pendientes en la oreja nos decía que era todo un lobo de mar. Hoy nos dice que los pirsin están baratos.

Bueno, a lo que iba, Bartolomé Díaz, navegante portugués, fue el primero que lo dobló, y lo bautizó como Cabo de las Tormentas, lo que ya indicaba el tiempecito que solía hacer por allí. Como el hombre acojonaba un poquito, luego lo rebautizaron como Cabo de Buena Esperanza, mucho más positivo y alentador, dónde va a parar.

Cabo de Palos, o de las tormentas por un ratito.
Cabo de Palos, o de las tormentas por un ratito.

El Mediterráneo es mucho más tranquilo que aquellos parajes, aunque a veces tiene sus momentos también. Y alguna vez, sólo alguna, y muy de tarde en tarde, el Cabo de Palos se convierte en el Cabo de las Tormentas. Pero en seguida se le pasa.

¿Los catalanes? ¡Va a ser que no!

¿De verdad que el faro de Cabo de Palos lo hicieron los catalanes? Pues va a ser que no.

 

“El faro de Cabo de Palos,

lo han hecho los catalanes,

y dicen que ha de durar,

mientras que duren los mares”

 

Eso es lo que dice una coplilla popular, pero no parece que haya datos que confirmen la autoría catalana de este faro. Lo primero que se conoce es que hubo en su emplazamiento un templo consagrado al dios cartaginés Baal Hammón, http://es.wikipedia.org/wiki/Baal_Hammon  el más importante para nuestros antepasados cartagineses de Cartago Nova (Cartagena), y luego identificado por los romanos con su Saturno, el Cronos griego.

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El faro a mitad de los años 60.

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108 años ya del naufragio del Sirio

El Cabo de Palos es el final de la sierra costera de Cartagena. Aquí ya se hunde ésta en el mar, aunque vuelve a aparecer brevemente formando las Islas Hormigas, para perderse definitivamente bajo las aguas. Esta estribación es sumamente peligrosa para la navegación marina.mapa-islas-hormigas Continue reading 108 años ya del naufragio del Sirio