Mi almendro y el ciclo de la vida

Mi almendro y el ciclo de la vida… el almendro, un árbol que recoge perfectamente el paso de las estaciones. Al menos eso me lo parece a mí. Para eso es prunus dulcis ¿no?

Enero 2009

Hay un almendro cerca de donde vivo, bueno en realidad hay cientos de ellos, pero hay uno en particular que está muy, muy cerca de la salida de mi casa. Tan cerca que me lo encuentro cada vez que salgo y ya, a veces, hasta lo saludo. No me responde, claro, pero en su caso está justificado y no como algunos de mis vecinos, que sí pueden hacerlo pero no quieren y se limitan a gruñir cuando no tienen otra alternativa.

02-Febrero-2009

En Febrero, cuajadito de flores.

Decidí fotografiarlo un buen día, allá por 2009, era principios de mes, y hablando con mi amigo Gregorio, que es de los que sí saludan, además de ser experto en plantas medicinales y pasear mucho por el campo y el monte recogiéndolas, me sugirió que le tomase más fotos a lo largo del año e ir recogiendo la evolución del mismo. Me pareció buena idea. Dicho y hecho. En realidad, no fue dicho y hecho, me llevó un año hacerlo. Tomé una foto de mi almendro cada día primero de cada mes. Lo hice siempre desde el mismo punto, para lo cual hice unas marcas en el suelo. Durante el verano, en las vacaciones, me costó venir desde la playa expresamente para tomarle su foto, pero mereció la pena.

Mi almendro se merece todo. Si no me saluda es porque no puede.

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Diciembre 2009

Año 2020

Once años después de hacer aquel seguimiento fotográfico mensual a «mi» almendro llegó el trágico desenlace. La verdad es que 2020 está siendo un año de mierda para todo, y para mi árbol también.

«Quizá fue la pena o la falta de hierro, el caso es que un día nos tocó ir de entierro» dice el Romance de Curro El Palmo, de Serrat. Yo tampoco sé si fue falta de agua o pena y tristeza por estar tan solo en medio del descampado, pero el almendro se secó.

Y pasando ahora a otra canción de Serrat, esta vez con poesía de Antonio Machado «A un olmo seco», donde dice

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador , y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta…

Mi pobre almendro no ha tenido la suerte de convertirse en melena de campana ni en nada parecido. Lo han tirado sobre el montón de ramas que había de servir para la hoguera de San Juan. Y luego resultó que ni eso.

Mi almendro y el ciclo de la vida

Con la excusa del Covid-19 se prohibieron las hogueras este año también. Y ahí sigue, tumbado, esperando que la intemperie, el tiempo, la carcoma o una llamarada solar, quién sabe, acabe definitivamente con él y se cierre, por fin, el ciclo de la vida.

Mi almendro en junio 2020
Mi almendro en junio de 2020. Descanse en paz. Si puede.

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